“Clavar un marlín desde costa es algo que todavía no he terminado de asimilar”

Con solo 23 años, Adrián Rodríguez ya ha logrado lo que muchos pescadores sueñan durante toda una vida: capturar un marlín blanco desde costa en el norte de Tenerife. Especialista en spinning pesado y pesca a boya, este joven pescador combina técnica, sangre fría y una madurez impropia de su edad. En Entre Cañas hablamos con él sobre esa captura histórica, el mar del norte y lo que aún le queda por conquistar.

Adrián, vamos al principio. ¿Cómo fue la captura de ese marlín desde costa?

Todavía a día de hoy no lo he terminado de asimilar. Ha pasado el tiempo, pero lo sigo teniendo muy presente. Fue una sensación de locura máxima, algo impresionante.

Estábamos pescando dorados, que era la temporada aquí en Tenerife. Vimos saltar varias agujas y pensamos que podían estar atacando carnada. Empezamos a lanzar varios compañeros y, de repente, vi detrás de mi señuelo una sombra larga y oscura. Al principio pensé que era un peto, porque era azul, pero enseguida me di cuenta de que era un marlín.

Moví ligeramente el popper y comió. A partir de ahí empezó una carrera brutal, con saltos espectaculares. La pelea duró una hora y cuarto.

¿Una hora y cuarto peleando un marlín desde un acantilado?

Sí, y eso fue lo complicado. No estábamos en una playa ni en un muelle, sino en un acantilado del norte. No podía moverme mucho porque el terreno no lo permitía y el pez varias veces intentó buscar piedra.

Hubo momentos en los que incluso tuve que abrir el pick up para que el pez se liberara un poco y cambiara de dirección, porque si no, rozaba seguro. Era eso o perderlo contra las piedras. Fue tensión constante.

¿Qué tamaño tenía el pez?

Medía 2,15 metros. Imagínate. Y todo desde costa.

Después de estar todo el día lanzando a los dorados…

Exacto. Fue a última hora de la tarde, después de toda la jornada lanzando. Y pescar dorados no es con equipos ligeros, son equipos pesados, de ciento y pico gramos, cañas duras… Hay que estar físicamente preparado.

Háblanos del equipo que llevabas.

Usaba un carrete tamaño 8000, ratio lento, que a mí me gusta más para ejercer presión y que el carrete sufra menos. Trenzado del 0,33 y un bajo del 1 mm. Puede parecer grueso, pero para un pez así es incluso fino. Por eso tampoco podía forzarlo demasiado.

La caña es una caña potente, hasta 250-300 gramos. Y el popper llevaba un assist delantero y potera trasera. El assist delantero ayuda a que, cuando el pez salta, el señuelo no baile tanto y reduce las posibilidades de que se suelte.

Tienes 23 años y hablas como un pescador con décadas de experiencia. ¿Desde cuándo pescas?

Desde muy pequeño. Empecé con mi padre pescando a boya, sargos y galanas. Con los años, gracias también a redes sociales y vídeos, fui aprendiendo más modalidades. Siempre intento fijarme mucho, analizar y aprender. La pesca es eso: observación constante.

¿Cómo es pescar en el norte de Tenerife?

Puede ser complicado. El mar manda. Hay días que no te deja practicar ciertas modalidades y tienes que adaptarte. Pero también tenemos la ventaja de que, según el viento o la marea, puedes buscar zonas más protegidas o pescar en altura cuando el mar está fuerte.

Eso sí, no todos los días son fiestas. Hay muchas jornadas de insistencia y bolos. El marlín no sale todos los días.

Además del marlín y los dorados, ¿qué sueles pescar habitualmente?

Practico varias modalidades. Me encanta la pesca a boya, buscar sargos, galanas o palometones con equipos ligeros. También hago spinning ligero para sierras o bicudas.

Y con equipos más pesados buscamos dorados y, si se da la oportunidad, aleta amarilla. Desde costa he sacado varios atunes; el mayor fue de 18 kilos.

Un atún de 18 kilos desde orilla también es una barbaridad.

Sí, son misiles. Siempre los he sacado a superficie con popper. Ver la explosión del agua cuando atacan es algo impresionante.

Cuando ves vídeos de grandes pescadores que capturan especies similares, ¿qué piensas?

No me quedo con el “yo ya lo he hecho”. Me fijo en cómo trabajan el pez, cómo ajustan el freno, cómo lo luchan. Analizo y aprendo. La pesca siempre tiene algo que enseñarte.

Con 23 años ya has capturado marlín y atunes desde costa. ¿Qué te queda por hacer?

Me gustaría hacer algún viaje al trópico, abrir el abanico y buscar especies como el jurel gigante o el pez gallo. Es algo que tengo en mente.

Pero lo bonito de la pesca es que siempre hay algo nuevo que aprender. Por mucho que sepas, el mar siempre te sorprende.

Adrián Rodríguez representa una nueva generación de pescadores que combinan técnica, preparación física y mentalidad analítica. Su marlín de 2,15 metros no es solo una captura excepcional: es el reflejo de horas de insistencia, aprendizaje y respeto por el mar. Y viendo su ambición, todo indica que lo mejor aún está por venir.

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