Aprendizaje y RockFishing: el binomio perfecto

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No podemos entender la pesca sin la capacidad de un aprendizaje continuo por parte del pescador. El rockfishing es la técnica perfecta para ello. Si el pescador se lo propone puede mejorar mucho jornada tras jornada. Muchas sorpresas nos esperan. 

Nadie puede poner en duda que el rockfishing es una modalidad muy dinámica, apta para todas las edades y gracias a la variedad de materiales y precios, accesible para todos los aficionados. Podemos pescar en zonas urbanas, con toda su variedad de ambientes, y más comúnmente en zonas de roca. Es la estampa más habitual. Ver al pescador meter minúsculos vinilos en cualquier recoveco de piedra así como lanzar en zonas más profundas jigs de apenas 10 gramos, pequeños minnows y paseantes hundidos. Pero hay mucho más. No deberíamos estancarnos ahí pues si somos un pescador ávido de conocimiento, de aprender y mejorar, veremos que hay un mundo inmenso aún por descubrir y disfrutar en el rockfishing. El pescador jamás debería perder esa capacidad de crecer en este deporte. Mejoramos conocimiento y técnica, algo indispensable también en los tiempos que corren. Los peces aprenden, la presión es muy alta y los materiales de pesca mejoran enormemente a cada temporada, por lo que el pescador no puede y no debe quedarse atrás. Tenemos mucha información a nuestro alcance: webs, blogs, YouTube o esta revista, por ejemplo. Pero cada uno debe tener la capacidad de experimentar por sí mismo. Indagar, probar y probar, darle a la cabeza… 

SwimbaitsA algunos pescadores les puede parecer algo descabellado, el hecho de lanzar swimbaits al mar y más con los equipos de rock. Pero para nada es imposible. Es más, es tremendamente efectivo. Primero de todo, decir que los señuelos duros articulados tienen ese movimiento extra de naturalidad que otros no tienen, algo que gusta mucho a los depredadores, especialmente a los más presionados. Puede ser el detonante de picadas de especies que hacen caso omiso a la cantidad de señuelos que ven pasar a diario por sus dominios o en aguas frías, donde baja la agresividad de los peces y los encontramos más reticentes a morder un señuelo. Deberemos buscar modelos de swimbaits que puedan lanzar y mover con nuestros equipos con facilidad. No hay demasiado en el mercado donde elegir pero como el mundo de la pesca siempre está innovando, algunas joyas en miniatura que no llegan a los 10 gramos encontraremos o algún híbrido entre minnow y swimbaitcon babero que vuelven a estar de moda ya que están pegando muy fuerte y se están ganando un puesto titular en las cajas de los spinners.

Lubinas y bailas serán las especies principales a buscar pero dependiendo de si pescamos desde orilla o embarcados, los podemos adaptar para buscar otras especies como bonitos, llampugas, agujas, etc. A primera vista pueden parecer señuelos sencillos de utilizar, sin mucha historia detrás, pero cuando nos metemos de lleno en su mundo veremos la variedad de movimientos que nos pueden ofrecer. Dependiendo de la zona de pesca, la especie e, incluso, su grado de actividad o agresividad, la muñeca del pescador será clave para dar los jerks precisos y necesarios y debemos controlar en todo momento su hundimiento y la velocidad adecuada para recoger lineal por los dominios del depredador, o intercalando distintos movimientos. Claro está que un fuerte espumero no será el sitio más adecuado para un swimbait, obvio; pero los pasillos entre rocas, grandes piedras orilladas, lajas de roca someras, playas poco profundas, bahías y zonas tranquilas de desembocaduras, serán los sitios perfectos donde experimentar con estos señuelos y sacarles el mayor rendimiento. Quizá tengamos reticencias al principio pero a la primera captura ya estaremos enganchados.

Doradas

Los espáridos son peces que conoce bien el pescador de rock, pues sin ser algunos de ellos depredadores en exclusiva, suelen entrar con frecuencia a los señuelos más pequeños. Hablamos de la oblada, siempre omnipresente y gran depredadora de pequeños alevines, o el sargo, especie omnívora y voraz, cada día más buscado por el aficionado, que se alimenta principalmente de crustáceos, moluscos y gusanos pero que no suele dejar pasar (si se dan las condiciones adecuadas) un pequeño alevín. Dada la gran variedad de imitaciones en señuelos duros y blandos, imitando cualquier tipo de alimento, estas especies suelen ser muy perseguidas y ocupan la mayor parte de las salidas del pescador de rockfishing. Pero, ¿qué ocurre con la dorada? En las redes sociales y en multitud de vídeos vemos cómo, últimamente, la dorada es muy protagonista y vemos cómo se lanza sin dudar a los señuelos de rock. Sí, es totalmente cierto. Pero antes de nombrar los señuelos y las recogidas más adecuadas, vamos a buscar el por qué de ello. Pues no es lo habitual en todas las costas.

Ok, nos puede entrar una dorada en cualquier zona, nunca podemos descartar y más en la pesca, esa opción. Pero si queremos disfrutar de su pesca a rockfishing deberemos viajar al Delta del Ebro o la Manga del Mar Menor en Murcia, dos lugares preciosos de nuestro país y muy valiosos por su turismo, sus paisajes, su gastronomía y cómo no, por la rica y variada pesca. Ahí se dan las condiciones perfectas para la pesca de la dorada con señuelo. Zonas someras, sencillas de pescar tanto si vadeamos como si lo hacemos en pato, kayak o barca. Buena temperatura durante casi todo el año y facilidad para dar con grandes acumulaciones de doradas (y a mayor concentración de ellas, mayor agresividad, un dato muy importante). Hace ya muchos años que pescamos doradas en esas zonas, incluso cuando casi nadie sabía de podía hacerse. Aunque eran hechos algo accidentales hasta que dimos con señuelos clave a los que entraban más a menudo. Podías tener muy buenas jornadas pero ni de lejos como las que hoy día se tienen, pues en los últimos 5 ò 6 años ha explotado todo, especialmente en aguas del Delta. ¿Por qué ha ocurrido si las condiciones son las mismas que antaño? ¿Qué ha cambiado? Su alimentación. Y la llegada del temido cangrejo azul. En estos ambientes la dorada encontraba cantidad de mejillón, pequeños moluscos, mucho cangrejo y gusanos en cantidad. Hoy día, el cangrejo azul ha acabado con todo. Ya no hay berberecho, ni navajas ni mucho menos las calveretas, esos pequeños cangrejitos de arena que eran un manjar para la dorada. Ante esa escasez de alimento, las doradas que se concentran en esos lugares han variado sus hábitos y los pequeños alevines ya forman parte de su dieta habitual, de ahí que ataquen con franca decisión nuestros pequeños minnows, paseantes hundidos, poppers y las mil y una formas de vinilos. Para el pescador de rock es una alegría pero es una situación alarmante para darnos cuenta de cómo la mano del hombre (en este caso introduciendo una especie invasora) puede acabar con el medio natural con gran facilidad. 

Si entramos de lleno en el mundo de los señuelos, hay un grupo de ellos que destacan para la pesca de este pez:

SEÑUELOS DE SUPERFICIE 

  • Poppers
  • Paseantes

Increíble pero cierto, la pesca de la dorada en superficie no solo es muy posible, si no que en ciertos momentos es terriblemente eficaz. Eso sí, utilizaremos siempre los modelos más pequeños, tanto poppers como paseantes, y la recogida no deberá ser excesivamente rápida. Incluso jugaremos con la velocidad, parando el señuelo si es necesario, si vemos que la dorada lo persigue pero no se decide a atacar. Los colores no serán tan importantes como en otro tipo de señuelos, como veremos, pero si podemos escoger, mejor serán los dorados, anaranjados y cualquier tono cálido. 

SEÑUELOS HUNDIDOS

  • Minnows
  • Paseantes hundidos
  • Lipless

La variedad de señuelos duros hundidos a utilizar es muy amplia (minnows, paseantes hundidos, lipless) aunque algunos dan de largo mejores resultados que otros y los nombrados están más que testados en esas aguas para la dorada. Bien pudieran ser flotantes si la zona lo requiere pues estaremos pescando casi siempre en aguas bastante someras. Aquí sí que los colores son clave pues esta especie es bastante caprichosa. Tonos dorados, anaranjados, lima, rojizos… serán los más efectivos, pero los blancos y naturales también tienen sus momentos. Así es este maravilloso pez de especial. Y en cuanto a las recogidas… aquí el pescador, o mejor dicho su habilidad, técnica y experiencia serán determinantes. Recogidas lineales cerca del fondo son efectivas para localizar peces, y más si no conocemos el escenario. Luego buscaremos siempre zonas donde la dorada se siente muy a gusto. Tramos de arena entre algares, zonas de nácaras (gran molusco en peligro de extinción) donde se suelen emboscar, o las bateas de mejillones. Aquí la pesca será a dientes de sierra por el fondo. Tras el lance dejaremos descender el señuelo hasta el fondo. Atentos, es un buen momento para una picada. La dorada jamás ataca durante la caída. Solo persigue el señuelo. Una vez en el fondo y tras pasar unos segundos, si no obtenemos una brusca picada, daremos un par de toques para levantar el señuelo del fondo. Ahí, en el momento que movemos el señuelo se dan la mayoría de ataques. Y si no lo hay, volveremos a dejar el señuelo reposar en el fondo y repetiremos la jugada. Cuanto más fría esté el agua o menos actividad notemos, más largas serán esas pausas.

Top waterDentro del rock, posiblemente será la utilización de señuelos de superficie la que más nos haga crecer como pescadores. Gracias a la gran variedad de modelos existentes hoy día y a la cantidad de depredadores a buscar,  tendremos grandes posibilidades de aprendizaje, pues dependiendo del modelo la forma de moverlo cambia mucho. ¡Poppers aparte! Estamos muy acostumbrados a ver en vídeos cómo algunos pescadores lanzan sus paseantes y los recogen a gran velocidad, con rápidos y continuos toques de puntera, pero así no prestaremos atención al movimiento más adecuado de cada señuelo y obviamente, obtendremos menos capturas. Hay modelos que tienen zetas más abiertas (eso hay que aprovecharlo pues ahí los colores de sus flancos serán determinantes), y otros más cerradas (más adecuados para la pesca rápida de pelágicos, por ejemplo). La forma de la boca de algunos provocan chapoteos y otros se deslizan apenas unos centímetros bajo el agua si somos diestros con la muñeca. Y dependiendo del estado del mar, nos tocará aprender cuales son más adecuados en aguas movidas u otras más calmadas. Por norma si un paseante tiene los flancos más planos será apto para aguas tranquilas y si su forma es más redondeada serán perfectos para aguas más revueltas. Pero nos tocará probar y experimentar. Algo muy recomendable es buscar una zona tranquila de agua limpia, para entrenar con nuestros señuelos. Si además podemos grabar con una cámara de acción esos movimientos, con una tomas también bajo el agua, a cámara lenta apreciamos movimientos que de otra manera pasarían inadvertidos. Y por último, si tenemos la posibilidad de pescar a pez visto y ver la reacción de los depredadores (lubinas, agujas, anjovas, llampugas) ante nuestros movimientos, ya será el summum. La guinda del pastel para aprender cómo deberemos reaccionar en cada momento ante esta o aquella especie.

No solo desde orilla

Al fan del rockfishing se le abren hoy día muchas opciones para lanzar sus señuelos. Tenemos en el mercado patos y kayaks para todas las necesidades y bolsillos y a poco que las condiciones del mar sean las adecuadas, podremos hacer rock sin ningún peligro. Cuántas veces hemos soñado con llegar a esas piedras semi sumergidas, donde sabemos que hay buenos sargos y grandes escórporas. O con ganar algo más de profundidad para tentar a las jurelas de mayor tamaño, bacoretas, bonitos… Las posibilidades aumentan por mil y el pescador de rock no debe cerrarse solo a las orillas. Podremos experimentar con más variedad de montajes en nuestros vinilos dependiendo de la profundidad y las corrientes,

aprender a leer una sonda si queremos montar una y ya puestos, haremos deporte si lo nuestro es palear en kayak para llegar a esas paredes de roca o arrecifes que de otra manera serían imposibles. Daremos con peces que pocos señuelos de rockfishing han visto por sus guaridas y disfrutaremos como niños. Desde embarcación la cosa también estará divertida, pues no solo tendremos acceso a las frenéticas pajareras, donde los depredadores pondrán al límite nuestras cañas de rock, si no que tendremos buenas posibilidades de pescar piedras profundas, con abundante pesca. No es nada imposible ese tipo de pesca a rock, pues llevamos muchos años haciéndolo. Ver una gran mole de depredadores a profundidad o una buena zona de rocas es demasiado tentador para no querer dejar bajar nuestros jigs de 7 y 10 gramos o los vinilos de darting. Tan solo deberemos afinar en las líneas de pesca, utilizando los diámetros más finos de trenzado, y a ser posible de 8 hebras, pues ofrecen un menor rozamiento con las anillas y ayudará a su salida y a frenar menos la caída del señuelo hacia el fondo. Pequeños detalles que nos abrirán grandes posibilidades. 

Como vemos esto ya no va solo de buscar una escórpora en el puerto, o de lanzar un micro jig a las jurelas. Si el pescador tiene ganas de aprender se le van a abrir un montón de puertas con infinitas posibilidades. ¿Alguien las quiere dejar escapar?

Autor: Toni Martínez Cardenete