En Entre Cañas seguimos dando voz a quienes entienden la pesca como mucho más que una afición. En esta ocasión conocemos a David Peris, uno de nuestros embajadores, pescador desde niño y apasionado del surfcasting, el spinning y el eging.
Su historia comenzó de la mano de sus padres y, con los años, la pesca se ha convertido en su particular forma de desconectar del mundo, aprender del mar y disfrutar de la naturaleza. Desde el Delta del Ebro, escenario de muchas de sus jornadas, David comparte con nosotros sus experiencias, sus retos, las capturas que guarda con especial cariño y, sobre todo, una filosofía basada en la paciencia, la constancia y el respeto por el medio natural.
Una conversación sobre pesca, aprendizaje y esos momentos frente al agua en los que, durante unas horas, todo lo demás deja de importar.

¿Cómo comenzó tu pasión por la pesca y qué significa hoy para ti?
Mi pasión por la pesca comenzó cuando era muy pequeño, gracias a mis padres, que me compraron mis primeros equipos de pesca y me acercaron a este mundo. Desde entonces, el surfcasting siempre ha estado presente en mi vida y, hace unos cinco años, empecé también con el spinning, lo probé y me gusto mucho. Con el paso del tiempo, la pesca ha dejado de ser simplemente una afición y se ha convertido en una forma de desconectar de todo y disfrutar de la naturaleza.
¿Qué modalidad de pesca practicas habitualmente y qué es lo que más te apasiona de ella?
Aunque practico surfcasting desde que era pequeño, actualmente practico más el spinning, una modalidad que descubrí hace unos cinco años y que cada vez me apasiona más. Me gusta porque es una pesca muy activa: buscar al pez, leer el agua, localizar las zonas donde puede estar y probar diferentes opciones hasta encontrar lo que funciona.
Una de las cosas que más me gusta del spinning es poder ir cambiando constantemente. Me gusta probar diferentes colores, tamaños y tipos de natación de los señuelos, variar la velocidad y la forma de recoger e ir adaptándome a las condiciones del mar y al comportamiento de los peces. Esa búsqueda constante es lo que más me engancha.
Hace unos tres años también probé el eging y me gustó muchísimo desde el primer momento. Me gusta practicarlo tanto desde costa como desde embarcación, y sobre todo ir probando diferentes colores y formas de trabajar el señuelo para buscar sepias y calamares.
Y aunque actualmente practico más spinning, el surfcasting sigue siendo muy importante para mí porque es la modalidad con la que empecé y la que me ha acompañado desde pequeño.
«la pesca ha dejado de ser simplemente una afición y se ha convertido en una forma de desconectar de todo y disfrutar de la naturaleza».
¿Cuál ha sido la captura o la jornada de pesca que nunca olvidarás?
Hasta el momento no he tenido la oportunidad de sacar un palometón, un atún o una bacoreta, que son capturas que todavía tengo pendientes y a las que tengo muchas ganas. Pero, sin duda, mis mejores peces han sido las anjovas y las lubinas grandes. Son capturas que me han dado momentos y emociones que difícilmente se olvidan.


Para mí, más que el tamaño del pez, lo importante es todo lo que hay detrás de esa captura: las horas de búsqueda, la paciencia, la picada y ese momento en el que finalmente tienes el pez al otro lado de la línea. Cada captura tiene su historia y creo que eso es lo que hace que algunas jornadas se queden para siempre en la memoria.
¿Qué consejo le darías a alguien que está dando sus primeros pasos en este deporte?
Le diría que tenga paciencia y que, sobre todo, disfrute. Que no se obsesione con sacar peces en cada salida, porque muchas veces los días en los que no pescas también son días en los que aprendes.
Que salga, que pruebe, que se equivoque y que vaya descubriendo poco a poco qué funciona y qué no. Creo que en la pesca nunca dejas de aprender, porque cada día el mar es diferente y siempre hay algo nuevo que entender.
Y, sobre todo, que respete la naturaleza. Para mí, pescar no es solamente sacar un pez, es estar en contacto con el mar, aprender a entenderlo y disfrutar de estar allí.
¿Qué valores crees que transmite la pesca y qué te ha enseñado a nivel personal?
La pesca me ha enseñado principalmente a tener constancia, paciencia y respeto. Te enseña que no puedes controlar la naturaleza y que muchas veces tienes que saber esperar y aceptar que las cosas no siempre salen como quieres.
También me ha enseñado a disfrutar de cosas muy sencillas, como estar frente al mar y escuchar el ruido del agua. Para mí, esos momentos de desconexión del día a día y de las prisas que llevamos habitualmente en nuestras vidas son una de las mejores cosas que tiene la pesca. Es un momento en el que puedes olvidarte de todo, dejar el móvil a un lado y simplemente disfrutar de estar allí, frente al mar.
Como pescador, ¿qué importancia tiene para ti el respeto por el medio natural y la conservación de los ecosistemas?
Para mí es algo fundamental. Si queremos seguir disfrutando de la pesca durante muchos años, tenemos que cuidar el lugar donde la practicamos. El mar nos da la oportunidad de vivir momentos increíbles y creo que, como pescadores, tenemos la responsabilidad de cuidarlo.
Intento que cada vez que voy a pescar el lugar quede igual o mejor de como lo encontré, recogiendo cualquier basura que pueda haber y siendo responsable con las capturas. Creo que entre todos podemos aportar nuestro granito de arena para que las próximas generaciones puedan disfrutar de la pesca y del mar de la misma manera que lo hacemos nosotros.

¿Qué significa formar parte de la familia de Entre Cañas como embajador?
Para mí significa un orgullo y una gran oportunidad para compartir mi pasión por la pesca con otras personas. Me hace mucha ilusión formar parte de una comunidad de pescadores con la que compartir experiencias, aprender de los demás y también aportar mi granito de arena desde mi propia experiencia.
Además, ser embajador significa representar una afición que forma parte de mi vida desde que era pequeño. Me gustaría poder transmitir esa ilusión que siento cada vez que voy a pescar y enseñar que detrás de cada jornada hay mucho más que una captura: hay aprendizaje, momentos, experiencias y muchas horas disfrutando de lo que más nos gusta.
También lo veo como una oportunidad para seguir aprendiendo de otros pescadores, conocer nuevas técnicas y formas de pescar y, por qué no, descubrir nuevos retos y especies que todavía tengo pendientes. Para mí, eso es una de las cosas más bonitas de la pesca: que siempre tienes algo nuevo por aprender y algún objetivo por conseguir.
¿Qué te gustaría aportar a los lectores y a la comunidad de la revista?
Me gustaría aportar mis experiencias y mi manera de vivir la pesca. No solo hablar de las capturas, sino también de todo lo que hay detrás de una jornada: las horas en el agua, los momentos de incertidumbre, los días en los que no sale nada, los errores y todo lo que vas aprendiendo con el tiempo.
También me gustaría compartir mis experiencias con el spinning, enseñar lo que voy descubriendo y, sobre todo, transmitir esa ilusión que tengo por seguir aprendiendo y buscando nuevos retos. Creo que muchas veces las pequeñas cosas que vivimos durante una jornada son tan importantes como la propia captura.
Y si con mis experiencias puedo ayudar, aportar alguna idea o simplemente motivar a otros pescadores a salir al agua y disfrutar de la pesca, especialmente a los que están empezando, sería algo que me haría mucha ilusión.
«Para mí, la pesca es ponerme en modo avión del mundo».
Si pudieras elegir un único lugar para pescar durante el resto de tu vida, ¿cuál sería y por qué?
Seguramente elegiría el Delta del Ebro. Es la zona donde he crecido pescando y donde he vivido muchísimas jornadas, tanto de surfcasting como de spinning, así que le tengo un cariño especial.
Además, es un lugar que ofrece muchas posibilidades y diferentes escenarios de pesca. Puedes salir con una idea en la cabeza y acabar haciendo algo completamente diferente dependiendo de cómo esté el mar, el viento o la actividad de los peces. Eso hace que nunca tengas dos jornadas iguales.
Y, sobre todo, es un sitio que conozco y que todavía siento que tiene mucho por descubrir. Hay especies y capturas que todavía tengo pendientes, así que poder seguir pescando allí durante muchos años y afrontar nuevos retos sería algo que me gustaría muchísimo.
Para terminar, completa esta frase: “Para mí, la pesca es…”
“Para mí, la pesca es ponerme en modo avión del mundo. Es desconectar de las prisas, estar tranquilo junto al agua y olvidarme de todo durante unas horas. Me gusta disfrutar de la naturaleza, intentar entenderla y respetarla. Y también disfrutar de buenos momentos con los amigos, echarnos unas risas y pasar un buen rato pescando. ”



