La costa donostiarra ha amanecido este jueves con una nueva tragedia. Un pescador de 62 años ha perdido la vida en el área de Lapabide, en Igeldo, tras caer al mar desde una zona de rocas poco después de las ocho de la mañana. El departamento de Seguridad ha confirmado que el suceso se produjo de manera accidental mientras la víctima practicaba la pesca, una de sus grandes aficiones.
El aviso llegó a las 8.05 horas a los servicios de emergencia de SOS Deiak Gipuzkoa. Fue el compañero que pescaba junto a él quien alertó de que el hombre había caído al agua y estaba siendo arrastrado por la corriente. Las condiciones del mar, con fuerte oleaje, dificultaron cualquier intento de salir por sus propios medios, según explicaron fuentes de Salvamento Marítimo.

El operativo de rescate se activó de inmediato. Las embarcaciones Salvamar Orión, de Salvamento Marítimo, y Getaria II, de Cruz Roja, se desplazaron hasta el lugar. También se movilizó un helicóptero de la Ertzaintza, aunque finalmente no fue necesario intervenir desde el aire, ya que el cuerpo pudo ser recuperado por mar. Los sanitarios solo pudieron certificar el fallecimiento.
El cuerpo fue trasladado al Puerto de Donostia alrededor de las nueve de la mañana, donde aguardaba una comitiva judicial. Posteriormente, fue conducido al Instituto de Medicina Legal de San Sebastián para la realización de la autopsia. Las primeras investigaciones apuntan a un accidente fortuito, sin indicios de otras causas.
La víctima, identificada como Jozemi P., era natural de Sunbilla, localidad navarra donde era muy conocido y apreciado. Padre de dos hijos, trabajaba en la carnicería de un supermercado de Lesaka y era un apasionado de la caza y la pesca. Su mujer regenta el ostatu Bustitz, un establecimiento en el que él era una presencia habitual. La noticia de su muerte ha generado una profunda conmoción en la localidad, donde vecinos y allegados destacan su carácter cercano y su arraigo en la vida comunitaria.
Desde la redaccion de la revista, damos el mas sentido pesame a su familia y a todos los pescadores, y no podemos evitar preguntarnos:
¿Hubiera pasado lo mismo si se pudiera pescar en la seguridad de los puertos?



